jueves, 14 de mayo de 2020

ÁRBOLAS de FABIOLA ÁLARCON










ÁRBOLAS
FABIOLA ALARCÓN
Fotografía
Es un gusto resurgir en medio de estas circunstancias que vivimos como humanidad, con nuestra actividad permanente de exposiciones temporales del Museo, lo cual es posible en medio del confinamiento, a las redes sociales.
En primer lugar aparecerá la exposición con sus imágenes y textos en nuestra página de facebook Museo del barrio - arte contemporáneo luego en Instagram como Museo del barrio arte actual y posteriormente reactivaremos nuestro viejo blog museodelbarrioresidenciasartisticas.blogspot.com el cual permanecía desactualizado por nuestra página web que fue imposible mantener por sus costos.
La exposición que inauguramos, Árbolas, estaba programada para su lanzamiento el 20 de marzo de 2020 en forma física y que esperamos realizar si no se extienden las medidas de aislamiento. La muestra virtual y/o física estará a disposición del público del 12 de mayo al 12 de junio de 2020, y se irán presentando sus imágenes paulatinamente, comenzando por estas ocho fotografías que publicamos hoy, pues la serie completa es de más de 300 registros de los cuales seleccionamos 60.
Árbolas, con ese giro semántico al feminizar el objeto de su observación y desde allí representarse y presentarse como género y como mujer, en un acto de hermandad y solidaridad con esta especie natural, invocando la protección, alimento, recurso, compañía, fertilidad y erotismo de la simbiosis mujer-árbol.
Como artista y curador me percate de la permanente publicación de estos registros por parte de Fabiola, en los cuales la carga sensual y erótica de lo natural se manifiesta en miles de formas, texturas, poses, alusiones, historias y génesis del orden natural. La mirada atenta, o educada como ella la llama, sobre esos crecimientos, secreciones, rupturas, pliegues y despliegues, derrotas y fracasos, cumbres del deseo y de la piel-carne de la madera y su corteza, me llevaron a proponerle su exposición en nuestro espacio.
Muchos referentes del arte me conducían a mirar con atención su labor ininterrumpida. Yo mismo como artista en mis comienzos realice una serie de dibujo al carboncillo sobre vaginas realizadas con modelo al natural, Jardín de erión, la llamé. Esa antigua palabra latina que invoca por igual vagina y red, bosque. Cada trazo sobre la mirada de lo natural conteniendo el deseo y traduciendo en gesto y forma sus pliegues, formo una muestra que recogía no solo la experiencia de mirar sin poseer y en muchas ocasiones, lo inevitable, hablaba de gozo, tragedia, dolor y llanto, siembra y cosecha, posesión y libertad. Algunas asemejaban una crucifixión, un martirologio, una narrativa de su experiencia como el origen del mundo, como la llamo Courbet en su famosa pintura; su existencia en un mundo dominado por hombres que las gozan y desprecian por sus formas, olores y fluidos, pero ante todo les temen, por su miedo de saber lo poderosas e inevitables que son, como en estos tiempos de pandemia, donde la piel ha reclamado sus viejos triunfos y derrotas y donde los solitarios pagaríamos alto precio por volver a estar en ese viejo lugar, el espacio más fluido y cálido sobre la tierra, la generadora de vida.
Decir ÁRBOLAS, es una proclama de libertad, un grito de resistencia, una Eva contemporánea renombrando el Edén. Es un homenaje a las caídas y ante todo a las victoriosas que han poblado la tierra, que han nombrado el amor, que han producido guerras y muerte por poseerlas; Pero ante todo, es una propuesta estética de una artista mujer, que nos reconforta la mirada y el sentido de la belleza, de la extraña belleza de sus formas, texturas y colores.
Al nombrar Jardín de Erión y al encontrar el trabajo persistente y meticuloso de la mirada y el universo fantástico de Fabiola, es preciso recordar las fotografías de otra artista mujer, la también Colombiana María Fernanda Cardozo, quien ha trabajado tan profusamente en las relaciones arte naturaleza, y en este caso sus crestas de gallo, tan semejantes a los labios menores y mayores de la vagina, pero ante todo volviendo a la estética natural, a la exótica y enigmática Mandrágora, con sus pliegues suntuosos, fusionada en el deseo.

Luis fernando arango duarte
Curador

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